viernes, 29 de junio de 2012

No veo picudos


Estoy muy preocupado, no veo picudos.  El pasado año, a esta alturas y con estas temperaturas, los picudos los encontraba en el suelo, debajo de las palmeras, cada día.

Por la información de la prensa local, parece que este año la presencia de picudos es menor, lo que confirmaría lo que está ocurriendo en mis palmeras.

Cuál es mi sentimiento en estos momentos? No lo puedo explicar con facilidad. Me falta, creo, un pelín de facilidad en el manejo de las teclas de mi ordenador para poder explicar mis sentimientos y que Vds., amables lectores, lo puedan entender.

Es como si el picudo fuera mi preferido e inofensivo juguete a pesar de presentarse ante todos Vds. como un fiero e indomable personaje.  Es como si, por ejemplo, a un domador de leones se le escapan los leones. Un domador de leones es un personaje muy importante, especialmente en su organización, por su valentía, arrojo y peligro que conlleva su actividad. Sin leones se transforma,  automáticamente, en ‘don nadie’.

No sé si lo he explicado bien. Sin picudos, si no aparecen, me siento como el domador sin leones a pesar de no estar integrado en ninguna organización. La pregunta que me surge de forma automática es….qué hago con la cayena que tengo en la despensa.

Me impresiona, y mucho, la cantidad de gente que ‘mira y lee’ mis blogs. Quiero explicar que mis escritos, por la sinceridad que en ellos  deposito, van destinados a cualquiera que quiera leerlos y, especialmente a particulares, personas sencillas, como yo, que tienen un especial sentimiento con las palmeras.

Este post, su objetivo, es informar a mis lectores de que soy, y estoy, vigilante permanente de la actividad del picudo y que si no aparece en este escrito ninguna ‘historia’ de ellos es que no existe o no conozco, pero sigo en la brecha, oteando el horizonte, en busca de avistamientos de nuestro personaje.

Muchas gracias por leer  ‘mis cosas’.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

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